Las confesiones inéditas de Lady Di que enturbian su homenaje

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Las confesiones inéditas de Lady Di que enturbian su homenaje

Mensaje por ManolitaGafotas el Lun Ago 07, 2017 7:45 am

Polémica en Reino Unido por un documental con grabaciones de Diana en el 20º aniversario de su muerte.

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A punto de cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte de Diana de Gales, los televidentes británicos asistieron anoche a una antigua confesión de la princesa sobre los aspectos más indiscretos de su vida privada que ha acabado emponzoñando el homenaje preparado para la efeméride. Impermeable a las críticas de familiares y amigos de Lady Di, la emisión del Channel 4 se apoya en unos vídeos grabados por el profesor de oratoria de la protagonista, en los que relata la infrecuencia de sus prácticas sexuales con el heredero o el infierno que supuso la relación con Carlos, desde el noviazgo hasta la separación definitiva.

El día de su boda, en 1981, “fue uno de los peores de mi vida”, admite Diana entre otras perlas recogidas en los vídeos y audios que su entrenador de voz, Peter Settelen, registró supuestamente con fines didácticos. Unos años después de que la princesa falleciera en un accidente de tráfico en París (31 de agosto de 1997), Settelen acabó vendiéndolos a varias cadenas televisivas como la NBC estadounidense, que utilizó sólo parcialmente el material hace 13 años. La emisión en abierto del Channel 4 en el Reino Unido ha optado en cambio por difundir ahora todas las sentencias comprometedoras de lady Di en torno a su ingreso en la familia real británica. Y el retrato resulta devastador.

Revelaciones como el perdido enamoramiento de la princesa de un guarda de seguridad, a los cuatro años de convertirse en una esposa frustrada cuyo marido solo aparecía en el lecho “una vez cada tres semanas”, no deberían salir a la luz porque pertenecen al ámbito privado, intentó defender sin éxito ante los tribunales el hermano de Diana. El conde Spencer suele mostrarse muy crítico con la casa de los Windsor, pero en este caso aduce el impacto que la nueva difusión de los trapos sucios de la familia pueda tener en sus sobrinos Guillermo y Enrique.

Uno de los principales golpes al imaginario colectivo de los monárquicos reside en la admisión de Diana de que su matrimonio con el hijo mayor de Isabel II nunca fue el vendido y aterciopelado sueño. En las grabaciones registradas en sus sesiones de 1992 y 1993 con su profesor, Diana rememora cómo el príncipe Carlos, hasta entonces un amigo de los aristócratas Spencer, empieza a besarla en el transcurso de una barbacoa donde acabó invitándola al palacio de Buckingham, para luego planear futuros encuentros, sencillamente “para que me acompañes mientras trabajo”. Esa actitud desapegada de su pretendido Romeo se reprodujo en los solo 13 encuentros que lo novios mantuvieron antes del anuncio oficial de compromiso (“Al principio me llamaba todos los días, pero luego no me decía nada durante tres semanas”).

“Dejar palacio”


Protagonizaron la proclamada boda del siglo de las monarquías en la catedral de Saint Paul, aunque enseguida quedó claro para la novia que Camilla Parker Bowles —hoy consorte oficial del heredero— era el verdadero objeto del deseo de su marido. “Me niego a ser el único príncipe de Gales que no tiene una amante”, le espetó Carlos, volcándola en la búsqueda de otros cariños que desembocó en el principal encargado de su seguridad, Barry Mannakee: “Lo hubiera dado todo por dejar palacio e irme a vivir con él”, se sincera la princesa en las cintas. El oficial fue inmediatamente trasladado y poco después falleció en un accidente.

El resto de la historia es sobradamente conocido para el público británico e internacional, incluido el reconocimiento en las cintas de Channel 4 de que Diana sufrió de bulimia a resultas no solo del distanciamiento de su consorte desde las primeras horas del matrimonio, sino también por la presión mediática que acaparó la joven y virgen consorte de una de las monarquías más rancias del mundo.

Aquellos que fueron verdaderos amigos de Diana de Gales consideran impresentable que un cadena nacional rebusque en los rescoldos en pro de ganarse a la audiencia durante la sequía estival. Channel 4 rebate que la princesa decidió abrirse conscientemente frente a la cámara en busca de una reivindicación personal, al tiempo que plantea: ¿Habría querido la princesa que todos los británicos conocieran el diagnóstico de su vida, de los errores pero también de las esperanzas frustradas? Nadie puede reclamar una respuesta, en el aniversario más controvertido de la realeza británica.

Fuente: El Pais



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Re: Las confesiones inéditas de Lady Di que enturbian su homenaje

Mensaje por Invitado el Mar Ago 08, 2017 12:01 pm

Las cintas perdidas de Diana: confesiones, un misterio y un invitado inesperado
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¿Qué tipo de contenido es capaz de soliviantar los instintos protectores de sus más allegados cuando su historia personal ya es de dominio público?
Por PATRICIA RODRÍGUEZ 7 de agosto de 2017 / 9:24
Lectura: 6 minutos
Etiquetas:
Diana de Gales

Lady Di
Lady Di
© Getty Images.
Es domingo por la tarde, pleno prime-time y es poco frecuente esperar la emisión de un programa televisivo con la incógnita de si será o no emitido, pero en la era de la super-injunction (el nuevo tipo de orden judicial que ya logró silenciar a los medios británicos el año pasado) la duda perdura hasta último instante antes de la emisión de Diana en sus Propias Palabras, el documental comisionado por una cadena privada de Reino Unido que incluye grabaciones y confesiones inéditas de la que será eternamente Princesa de Gales.
DIANA SE RÍE Y TOMA ASIENTO FRENTE A LA CÁMARA: “A MI ME EDUCARON PENSANDO QUE SI TE COMPROMETES CON UNA PERSONA ES PORQUE LA AMAS”.
Durante los últimas días, personas del círculo más íntimo de Diana han instado a la cadena a cancelar el programa: su hermano, Charles Spencer, su antiguo mayordomo Paul Burrell o su amiga íntima, Rosa Monckton, han calificado el documental de ‘traicionero’, ‘macabro’, ´explotador’ ¿Qué tipo de contenido es capaz de soliviantar los instintos protectores de sus más allegados cuando su historia personal ya es de dominio público?
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Entre 1992 y 1993, la mujer más famosa del mundo, había contratado los servicios de Peter Settelen, actor y profesor de voz, con el fin de mejorar su técnica para hablar en público. Durante estas sesiones, que tuvieron lugar en sus apartamentos privados del Palacio de Kensington, él colocó una cámara de vídeo frente a Diana, una práctica común en las clases de elocución para que el alumno pueda verse a sí mismo y corregir sus defectos con más facilidad. ¿Ensayaban una entrevista? ¿Se olvidó de que la luz roja seguía parpadeando? ¿Qué hizo que Diana se relajara completamente y hablara de su vida como si estuviera frente a un amigo? Puede que la verdadera pregunta sea otra: ¿Se estaba sincerando con Settelen o en realidad era plenamente consciente de que aquella cámara le ofrecía una oportunidad única para grabar su propio testimonio? ¿Podía acaso dudar que encontrarían un camino para ser difundidas?
El largo periplo de las grabaciones comienza en 2001 cuando las cintas de vídeo fueron requisadas por la policía durante un registro de la casa de su ex-mayordomo Paul Burrell, que había sido acusado de hurto (más tarde se demostraría su inocencia). Tras una larga batalla legal en la que el hermano de Diana Charles Spencer intenta hacerse con ellas alegando que pertenecían al legado familiar, las grabaciones fueron devueltas a Settelen, su propietario original, quien en 2004 vendió parte de su contenido a la cadena americana NBC. En 2007 la BBC paga a Burrell para usar algunos fragmentos en un documental, pero la controversia hace que la producción se cancele. Este año, una cadena privada adquiere siete de las doce cintas de vídeo (el resto se encuentra en paradero desconocido) por una suma que no ha sido desvelada.
Voz en off: “¿Está encendida la cosa esa?”. Diana se ríe y toma asiento frente a la cámara: “A mi me educaron pensando que si te comprometes con una persona es porque la amas”.
La vemos gesticulando y bromeando sobre el errático idilio con Charles: “No era nada coherente en sus dotes de cortejo. Me llamaba todos los días una semana y luego no me hablaba en tres semanas. Yo lo acepté, la emoción cada vez que volvía a llamarme era inmensa. Les volvía locas a mis tres compañeras de piso. Era extraño.”
Su vivacidad se apaga cuando cuenta una anécdota que tuvo lugar el día que anunciaron anunciar su compromiso, una especie de advertencia inesperada que su ‘beau’ le dirigió en la más pública de todas las situaciones imaginables: “Un periodista nos preguntó que si estábamos enamorados, que pregunta más tonta. Yo (siendo la mega pija de Sloane que era) contesté que sí, por supuesto y Charles dijo, ‘signifique lo que signifique estar enamorado’. Y eso me descolocó totalmente, pensé, qué respuesta más extraña, Me dejó traumatizada”.
Diana habla abiertamente sobre sus trastornos de la alimentación y de la conveniente instrumentalización de su diagnosis: “Todo los miembros de la familia sabían que tenía bulimia y echaban la culpa del fracaso del matrimonio a mi bulimia. Me costó tiempo conseguir que pensaran de otra manera. Me sentía rechazada [… ] así que me castigué a mi misma. Podía haber recurrido al alcohol, hubiera sido obvio, o a la anorexia, incluso más visible, pero me decidí por lo más discreto aunque al final no lo fuera. Elegí hacerme daño a mi misma en vez de haceros daño a todos vosotros”.
Y habla sobre Barry Mannakee, su guardaespaldas, con un vocabulario selectivo que contiene ciertas ambigüedades en el uso de la voz pasiva (que no se trasladan bien al español) pero que sin duda captarán el interés de los teóricos de la conspiración: "Cuando tenía 24 o 25 años estuve muy enamorada de alguien que trabajaba en mi entorno (...) Al final, tuvo que irse y tres semanas más tarde murió (was killed) en un accidente. Él fue el amor más grande que he tenido y aquello fue devastador (that was a killer)".
La idea de que este nuevo documental daña la imagen de Diana es totalmente infundada, en todo caso su imagen deslumbra y seduce hasta al televidente más escéptico, es imposible no sucumbir a su calidez un poco infantil, a su naturalidad por fin atrevida, que pasa de una risa entrañable a la consternación con la que habla de los momentos más oscuros. La única ficha del tablero que acaba la partida enrocada es Carlos. ¿Qué tipo de hombre responde a las acusaciones de infidelidad de su esposa con una broma pueril y soberbiamente pedante?: “Me niego a ser el único Príncipe de Gales que no tenga una amante”. Diana incluso infiere la opinión que su madre parece tener sobre el primero en la línea de sucesión: “Estaba desesperada así que acudí a la ‘gran dama’ llorando y le dije ‘¿Qué puedo hacer? Vengo ante vos ¿Qué puedo hacer? Ella me contestó: “No sé que puedes hacer, Carlos es imposible’.Eso fue todo, esa fue la ayuda que me ofreció”.
Puede que al final, no hubiera tantas confesiones escandalosas como la incesante controversia de las últimas semanas hacía prever. Como parte del contexto histórico y a modo de termómetro de la sociedad inglesa, el documental desempolva minutos y minutos de metraje de archivo. Desde la guerra de las Malvinas a la crisis de las vacas locas pasando por el rictus circunspecto de Isabel II durante los fastos nupciales de su primogénito. Pero los planos más impactantes son aquellos en los que Diana mira a cámara despreocupada o se ríe entre frase y frase. Los momentos sin importancia. En una de las cintas alguien irrumpe en la habitación, debe de haber preguntado si se puede quedar, porque Diana le da permiso con la condición de que “si entras aquí tienes que sentarte y estar muy callado. No la toques William, está enfocándome a mi” y le dedica a su hijo de diez años una enorme sonrisa. Una afirmación clara y consciente, sabe perfectamente quién es el sujeto y cuál la función del objeto.
¿Grabaciones robadas? ¿Intrusión en su intimidad? Para dictar ese veredicto necesitaríamos subestimar por completamen la inteligencia de Diana. ¿Por qué depositaría su confianza en Settelen, alguien que le era indiferente? Precisamente porque no esperaba que guardara ningún secreto. ¿Qué contienen sus cintas perdidas? Los gestos y las palabras de una mujer de carácter vivaz y aura adorable que estaba empezando a “rehacer su propio camino”, en sus propias palabras.

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Re: Las confesiones inéditas de Lady Di que enturbian su homenaje

Mensaje por Invitado el Mar Ago 08, 2017 12:02 pm


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Re: Las confesiones inéditas de Lady Di que enturbian su homenaje

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