El debate sobre la eutanasia.

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El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Tasmania el Vie Abr 07, 2017 9:25 am

Abro este hilo aquí, a falta de un subforo de temática general para noticias o temas de actualidad

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ELA

“Me indigna tener que morir en clandestinidad”


José Antonio Arrabal, que tenía ELA, se suicidó porque quería decidir cuándo dejar de vivir

   
Madrid 7 ABR 2017 - 05:12 CEST



Con torpeza, pero decidido, José Antonio Arrabal toma dos frascos de medicación que sorbe con una pajita. “Está muy malo, joder, cómo está”, es su comentario a cámara en el vídeo que ha grabado en soledad y al que ha tenido acceso EL PAÍS. Es la puesta en práctica de lo que lleva meses planeando, desde que la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que le diagnosticaron en agosto de 2015 acelerara el proceso de deterioro que padece: el 2 de abril de 2017, por la mañana, cuando su familia le dejó solo, se quitó la vida.

Lo tiene todo preparado. En la mesa del cuarto de estar del piso de Alcobendas (Madrid) en el que vive desde hace más de 30 años, este electricista que nació en Riocabado (Ávila) hace 58 años ha dispuesto meticulosamente los documentos importantes para lo que va a hacer: su DNI, su historia clínica, su testamento, una carta al juez, un papel en el que hace donación de su cerebro y una hoja que solo dice: “No reanimación”.

Viendo la dificultad con la que se mueve, su mano izquierda ya inutilizada, es fácil imaginar el esfuerzo de tanto preparativo. La misma minuciosidad del manitas que afirma que es —que era antes de la enfermedad, quiere decir—, como demuestran los muebles construidos por él y la enorme pajarera que tiene un periquito y una pareja de vistosos diamantes de Gould que acaban de perder su última nidada. Es el mismo cuidado con el que ha colocado, sobre la mesita del salón, los frascos de medicamentos comprados por Internet que, primero, le dejarán dormido y, después, le provocarán una parada cardiorrespiratoria.

Nada ha dejado Arrabal para la improvisación. Ha preparado lo que quiere leer mientras espera el efecto de la medicación. “Durante este tiempo he leído los dos primeros de la Trilogía del Baztan de Dolores Redondo”, dice con una voz que en el mes y medio que ha pasado entre las dos entrevistas que ha mantenido con EL PAÍS se ha hecho más cansada. “En el tercero voy por el 24%. No me va a dar tiempo a acabarlo”, asume con ironía.

El sillón es casi la única concesión que ha hecho en el día a día de su casa a la enfermedad. No ha habido obras de adaptación en el baño ni en otras dependencias. “Total, iban a ser unos meses y me tenía que gastar un dinero que así queda para mi familia”, explica. Por eso mismo no ha ido a Suiza, país que permite el suicidio asistido. “Eran 12.000 euros”.

Lo tuvo claro desde que le dieron el diagnóstico de ELA. “Me informé un poco y vi lo que me esperaba: acabar vegetal”, añadía el 10 de febrero, cuando ya solo apuraba el tiempo que la movilidad de la mano derecha le iba a permitir retrasar el suicidio. Aún en su último día, la mueve compulsivamente, como para comprobar que todavía va a servirle para tomarse, solo, la medicación.

En octubre del año pasado notó que el deterioro se aceleraba. Tuvo que dejar de pintar y debió cambiar el modelo de libro electrónico por uno con menos botones y más sencillo, ante la progresiva torpeza de su mano. Pero la falta de capacidad motora ha ido a más. “Ya necesito ayuda para darme la vuelta en la cama, para vestirme, para desnudarme, para comer, para limpiarme. Solo puedo beber con una pajita en una taza de plástico, porque no puedo con un vaso de cristal”, relata en el vídeo que ha dejado. También necesita ayuda para respirar, “sobre todo por la noche”.

“Lo que me queda es un deterioro hasta acabar siendo un vegetal. Y yo he sido siempre muy independiente. No quiero que mi mujer y mis dos hijos hipotequen lo que me queda de vida en cuidarme para nada”, explica. Todo lo ha hecho pensando en ellos. Ha elegido el día para suicidarse porque esa mañana su mujer y uno de sus hijos van a la piscina. El otro chaval se ha ido a pasar el fin de semana a casa de un amigo. “Les he dicho que tarden en volver, para que ya haya pasado todo”. También por ellos, sobre todo, quiere grabar el proceso. “Así nadie podrá acusarles de colaboración con el suicidio”, afirma.

Arrabal lo tiene claro: si hubiera una ley de suicidio asistido y eutanasia como la que ha pedido en Change.org y que aún se mantiene activa con más de 9.000 firmas, “podría retrasar” la decisión. “Habría aguantado más tiempo. Pero quiero poder decidir el final. Y la situación actual no me lo garantiza”, explica con una indignación pausada, no se sabe si por su carácter o porque los problemas para respirar le frenan. “La verdad es que es triste que no haya una ley que regule estos actos. Así me la estoy jugando. He tenido que comprar los medicamentos por Internet, lo que no da ninguna garantía”.

Que no se piense que no ha querido luchar. Antes del diagnóstico de ELA había superado una hipereosinofilia, una grave enfermedad de los glóbulos blancos de la sangre. Luego se ofreció en el hospital Carlos III de Madrid, un centro de referencia en la esclerosis lateral, a participar en un ensayo clínico. “Servir para algo”, dice. Pero las secuelas de su anterior dolencia le convertían en no apto para el estudio. “No me voy por cobarde ni porque esté solo y piense que me van a cuidar mal. Al contrario. Tengo una mujer y unos hijos que sé que se van a desvivir por mí”, subraya como para prevenir que haya acusaciones en este sentido.


Una práctica legal si se hace sin ayuda


Suicidio. José Antonio Arrabal practica un suicidio. Tiene que organizarlo todo solo. Si alguien le hubiera ayudado podría ser acusado de cooperación con “actos necesarios” para cometer el suicidio, según el artículo 143 del Código Penal.

Sedación terminal. Es legal y consiste en sedar a un enfermo terminal para acabar con el dolor u otros síntomas, aun a costa de adelantar su muerte. El Congreso va a debatir una ley propuesta por Ciudadanos para que no haya dudas sobre su aplicación.


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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Diosito el Vie Abr 07, 2017 10:26 am

Te lo muevo a Cotorra Criticona (y le cambio el nombre a Opinadora jeje), que estaba pensado para general ;)

Ahora mi opinion: Estoy absolutamente a favor de la eutanasia y creo que cualquiera que haya visto sufrir a un ser querido, pensaria lo mismo.

Siempre pongo el ejemplo de mi perrillo. Si el se pusiese enfermo, lo viese sufrir y no hubiese esperanza alguna de cura...con todo el dolor de mi corazon lo dejaria ir en paz y sin sufrimiento. Esto se puede hacer y es legal, pero por alguna razon absurda no lo es cuando se trata del dolor de un ser humano. Meloexpliquen.
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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Diosito el Vie Abr 07, 2017 10:37 am

Os dejo un video sobre la eutanasia en Belgica

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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Tulipán el Jue Abr 13, 2017 9:50 pm

En Holanda está aceptada por la sociedad. No es que sea algo común, pero no es algo raro. Yo he estado presente durante una. Muy triste, dificil pero era el deseo del chico que la pidió. Era el novio de mi mejor amigo, y fuí acompañadole a él. También estaba familia de ese chico y amigos. Es lo que el quiso.
os dejo un artículo de ayer sobre las cifras de casos de eutanasia en Holanda

Los casos de eutanasia aumentan un 10 % en Holanda
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ENVÍA UNA CARTA DEL LECTOR
EFE
MIÉRCOLES, 12 DE ABRIL DEL 2017 - 19:11 CEST

El número de casos oficiales de eutanasia en Holanda se incrementó en un 10 %, hasta los 6.091, el pasado año, de manera que ese tipo de muerte representó el 4 % del total de fallecimientos, se informó hoy.

Según el informe anual de las comisiones regionales para la eutanasia (RTE), sólo en diez casos las normas para la eutanasia no se siguieron "correctamente".

En total, el 87 % de las muertes asistidas implicaron a pacientes con cáncer, con problemas graves de corazón o pulmón o con enfermedades del sistema nervioso.

Otros 32 casos implicaron a personas que sufrían demencia, la mayoría de las cuales se encontraban en etapas tempranas de la enfermedad.

Además, 60 casos afectaron a personas con graves problemas psiquiátricos.

El presidente del comité de seguimiento, Jacob Kohnstamm, indicó que "no es fácil determinar la razón por la cual ha habido un aumento en los casos generales", según el portal de información DutchNews.

De acuerdo con el informe, el 85 % de las peticiones de eutanasia las ejecuta el propio doctor del paciente, habitualmente en su hogar.

La eutanasia es legal en Holanda bajo condiciones estrictas, por ejemplo, cuando el paciente sufre un dolor insoportable y el doctor está convencido de que el enfermo toma una decisión informada.

También es necesaria la opinión de un segundo facultativo.

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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Mila el Jue Abr 13, 2017 11:01 pm

Taz escribió:Abro este hilo aquí, a falta de un subforo de temática general para noticias o temas de actualidad

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Con torpeza, pero decidido, José Antonio Arrabal toma dos frascos de medicación que sorbe con una pajita. “Está muy malo, joder, cómo está”, es su comentario a cámara en el vídeo que ha grabado en soledad y al que ha tenido acceso EL PAÍS. Es la puesta en práctica de lo que lleva meses planeando, desde que la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que le diagnosticaron en agosto de 2015 acelerara el proceso de deterioro que padece: el 2 de abril de 2017, por la mañana, cuando su familia le dejó solo, se quitó la vida.

Lo tiene todo preparado. En la mesa del cuarto de estar del piso de Alcobendas (Madrid) en el que vive desde hace más de 30 años, este electricista que nació en Riocabado (Ávila) hace 58 años ha dispuesto meticulosamente los documentos importantes para lo que va a hacer: su DNI, su historia clínica, su testamento, una carta al juez, un papel en el que hace donación de su cerebro y una hoja que solo dice: “No reanimación”.

Viendo la dificultad con la que se mueve, su mano izquierda ya inutilizada, es fácil imaginar el esfuerzo de tanto preparativo. La misma minuciosidad del manitas que afirma que es —que era antes de la enfermedad, quiere decir—, como demuestran los muebles construidos por él y la enorme pajarera que tiene un periquito y una pareja de vistosos diamantes de Gould que acaban de perder su última nidada. Es el mismo cuidado con el que ha colocado, sobre la mesita del salón, los frascos de medicamentos comprados por Internet que, primero, le dejarán dormido y, después, le provocarán una parada cardiorrespiratoria.

Nada ha dejado Arrabal para la improvisación. Ha preparado lo que quiere leer mientras espera el efecto de la medicación. “Durante este tiempo he leído los dos primeros de la Trilogía del Baztan de Dolores Redondo”, dice con una voz que en el mes y medio que ha pasado entre las dos entrevistas que ha mantenido con EL PAÍS se ha hecho más cansada. “En el tercero voy por el 24%. No me va a dar tiempo a acabarlo”, asume con ironía.

El sillón es casi la única concesión que ha hecho en el día a día de su casa a la enfermedad. No ha habido obras de adaptación en el baño ni en otras dependencias. “Total, iban a ser unos meses y me tenía que gastar un dinero que así queda para mi familia”, explica. Por eso mismo no ha ido a Suiza, país que permite el suicidio asistido. “Eran 12.000 euros”.

Lo tuvo claro desde que le dieron el diagnóstico de ELA. “Me informé un poco y vi lo que me esperaba: acabar vegetal”, añadía el 10 de febrero, cuando ya solo apuraba el tiempo que la movilidad de la mano derecha le iba a permitir retrasar el suicidio. Aún en su último día, la mueve compulsivamente, como para comprobar que todavía va a servirle para tomarse, solo, la medicación.

En octubre del año pasado notó que el deterioro se aceleraba. Tuvo que dejar de pintar y debió cambiar el modelo de libro electrónico por uno con menos botones y más sencillo, ante la progresiva torpeza de su mano. Pero la falta de capacidad motora ha ido a más. “Ya necesito ayuda para darme la vuelta en la cama, para vestirme, para desnudarme, para comer, para limpiarme. Solo puedo beber con una pajita en una taza de plástico, porque no puedo con un vaso de cristal”, relata en el vídeo que ha dejado. También necesita ayuda para respirar, “sobre todo por la noche”.

“Lo que me queda es un deterioro hasta acabar siendo un vegetal. Y yo he sido siempre muy independiente. No quiero que mi mujer y mis dos hijos hipotequen lo que me queda de vida en cuidarme para nada”, explica. Todo lo ha hecho pensando en ellos. Ha elegido el día para suicidarse porque esa mañana su mujer y uno de sus hijos van a la piscina. El otro chaval se ha ido a pasar el fin de semana a casa de un amigo. “Les he dicho que tarden en volver, para que ya haya pasado todo”. También por ellos, sobre todo, quiere grabar el proceso. “Así nadie podrá acusarles de colaboración con el suicidio”, afirma.

Arrabal lo tiene claro: si hubiera una ley de suicidio asistido y eutanasia como la que ha pedido en Change.org y que aún se mantiene activa con más de 9.000 firmas, “podría retrasar” la decisión. “Habría aguantado más tiempo. Pero quiero poder decidir el final. Y la situación actual no me lo garantiza”, explica con una indignación pausada, no se sabe si por su carácter o porque los problemas para respirar le frenan. “La verdad es que es triste que no haya una ley que regule estos actos. Así me la estoy jugando. He tenido que comprar los medicamentos por Internet, lo que no da ninguna garantía”.

Que no se piense que no ha querido luchar. Antes del diagnóstico de ELA había superado una hipereosinofilia, una grave enfermedad de los glóbulos blancos de la sangre. Luego se ofreció en el hospital Carlos III de Madrid, un centro de referencia en la esclerosis lateral, a participar en un ensayo clínico. “Servir para algo”, dice. Pero las secuelas de su anterior dolencia le convertían en no apto para el estudio. “No me voy por cobarde ni porque esté solo y piense que me van a cuidar mal. Al contrario. Tengo una mujer y unos hijos que sé que se van a desvivir por mí”, subraya como para prevenir que haya acusaciones en este sentido.


Una práctica legal si se hace sin ayuda



Suicidio. José Antonio Arrabal practica un suicidio. Tiene que organizarlo todo solo. Si alguien le hubiera ayudado podría ser acusado de cooperación con “actos necesarios” para cometer el suicidio, según el artículo 143 del Código Penal.

Sedación terminal. Es legal y consiste en sedar a un enfermo terminal para acabar con el dolor u otros síntomas, aun a costa de adelantar su muerte. El Congreso va a debatir una ley propuesta por Ciudadanos para que no haya dudas sobre su aplicación.


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A fondo | La hora de la eutanasia
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Leer esto me pone primero furiosa y luego me pone muy triste y luego otra vez furiosa.
Que este pobre hombre no pueda decidir cuando abandonar este mundo y hacerlo rodeado de su familia es una putada.
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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Tulipán el Lun Sep 04, 2017 10:01 pm

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EUTANASIA
Holanda, donde bien morir es cotidiano
El 4% de los holandeses falleció en 2016 por eutanasia. La mayoría tenía cáncer y se la practicó su médico de cabecera
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ISABEL FERRER
La Haya 3 SEP 2017 - 21:17 CEST

El holandés Mark Langedijk pidió la eutanasia en julio de 2016.
El holandés Mark Langedijk tenía 41 años cuando pidió la eutanasia, en julio de 2016. En la plenitud de su vida era alcohólico, padecía depresión y un trastorno de ansiedad. Divorciado y con dos hijos pequeños, había entrado y salido de 21 clínicas de desintoxicación en un intento de superar sus problemas. Murió en su casa. Estuvo acompañado por sus padres, sus hermanos, un primo y su mejor amigo, un párroco. La vecina preparó una sopa y comieron y bebieron hasta que llegó el momento de la despedida, cuando el doctor le inyectó una sustancia letal. Su caso levantó enorme polvareda, porque Mark no era un enfermo terminal. Tampoco padecía una demencia aguda que le robara la lucidez. Sin embargo, su médico de cabecera consideró que su sufrimiento, y su dependencia del alcohol, eran insuperables.


La Ley de Eutanasia entró en vigor en Holanda en 2002, y penaliza su mala práctica hasta con 12 años de cárcel. Pero “la vida no es una obligación”, dice el hermano de Mark, Marcel Langedijk, en un libro que ha escrito sobre aquello.

Jacob Kohnstamm, presidente del organismo oficial que analiza a posteriori los casos (la Comisión Regional de Revisión de la Eutanasia), recalca que “la eutanasia es una posibilidad, no una obligación”. “Creo que gracias a ella la gente vive más; es un alivio saber que el médico te ayudará si el dolor es insoportable y el mal irreversible”, agrega. El caso de Mark Langedijk se consideró correcto; no fue remitido a la fiscalía.

La ley holandesa considera eutanasia tanto la practicada por el médico, como la ayuda al suicidio (el paciente toma una sustancia preparada por el doctor) y la combinación de ambas. Y contempla la objeción de conciencia del facultativo. “Tener una ley que permita hablar con el paciente es siempre mejor que recurrir a una sedación paliativa masiva sin decírselo. Es un acto médico para combatir el dolor, sin duda, pero el enfermo puede morir con ello y tal vez no lo haya pedido”, apunta Kohnstamm.

Revisada hasta ahora la ley en tres ocasiones, su puesta en práctica aumenta. Si al legalizarse, en 2002, hubo 1.882 eutanasias, el año pasado sumaron 6.091, es decir, un 4% de todas las muertes contabilizadas (148.973) en el país. El año anterior fueron el 3,75% (5.516 muertes). Los médicos suelen rechazar la mitad de las peticiones, y entre las razones del incremento se apunta el envejecimiento de la población, la mejora de la comunicación entre paciente y médico, y el mayor grado de información del afectado.

El 83% de los pacientes a los que el año pasado se le practicó la eutanasia en Holanda padecía cáncer, enfermedades como Parkinson, esclerosis múltiple, ELA, o bien eran enfermos de corazón y pulmón. Otras 141 personas sufrían una demencia en fase inicial, con síntomas como pérdida de la orientación o cambios de personalidad ya visibles. Otras 60 se llevaron a cabo por problemas psiquiátricos, 244 por acumulación de males propios de la edad y 1.509 por otros trastornos. En un 96% de los casos la eutanasia la practicó un médico; un 3,5% consistió en ayuda al suicidio y un 0,3% a una combinación de ambas modalidades, asistencia y eutanasia. Si bien las estadísticas señalan que un 85% de los holandeses apoya la ley, no todos los casos de eutanasia están claros.



Kohnstamm y los 45 juristas, médicos y expertos en ética que evalúan las eutanasias practicadas concluyeron que 10 de ellas no se ajustaban a las exigencias legales. Eso exige un paciente seguro y consciente, que lo pide repetidas veces y una dolencia irreversible con dolores insufribles. El doctor está obligado a consultar a otro colega antes de proceder. “Mi mayor deseo es cumplir las leyes, de modo que esa decena de casos fueron enviados al fiscal y a la Inspección General de Salud. Debo decir, sin embargo, que nunca, desde la aprobación de la ley, ha habido que procesar a un facultativo. Todos obraron de buena fe, pensando en el paciente. Por eso es muy difícil enfilar la vía penal”, asegura.

El papel de los médicos

Tampoco para los médicos es fácil. Atendida en su mayoría por los de cabecera, suelen recibir un par de ruegos anuales. Uno de ellos, que prefiere mantener el anonimato, cuenta que dejó de fumar hace años. Después de practicar una eutanasia se sube a la bici, pedalea lejos de la ciudad y consume un paquete de cigarros en pocas horas. El detalle del tabaco es personal, pero en la dureza de la situación se reconocen otros colegas.

El final de Mark Langedijk está descrito con detalle en el libro de su hermano, y una de las dudas más repetidas al saberse lo ocurrido señalaba a su familia: ¿hicieron lo posible por ayudarle? Paul Schnabel, sociólogo y senador liberal de izquierdas, rechaza “opinar sobre sucesos particulares”; considera que no le corresponde. “Por otro lado, es cuestión de opiniones que un 4% de las muertes totales por eutanasia parezca mucho o poco. La principal razón para pedirla sigue siendo el cáncer”, dice.

Pero apunta dos datos esclarecedores. “En la ley de eutanasia subyace la libertad de decidir sobre tu vida. Un sentimiento de autonomía sobre cómo gestionar el final; por otro lado, las familias en nuestro país se organizan de manera más independiente que en el siglo XVII. Entonces, solo los ricos podían vivir por su cuenta. En los hogares pobres tenían que convivir varias generaciones. No es una cuestión de amor. Todo el mundo se quiere. No es eso. Es que hijos y padres suelen residir en lugares distintos y las pensiones son lo bastante buenas. De modo que los padres también ‘se independizan’ de los hijos, señala.

Primera reprimenda

Otro ejemplo anónimo es el de un anciano de 88 años, aún en plenas facultades, que lo tiene todo preparado para cuando su vida resulte insufrible. Espera que su familia y su doctor sepan cómo actuar.

Uno de los casos más polémicos de eutanasia en 2016 se cerró con la primera reprimenda recibida por un médico

Uno de los casos más polémicos de eutanasia en 2016 sí se cerró con la primera reprimenda a un médico por “forzar la situación” con una paciente aquejada de demencia aguda. Ella firmó ante notario una declaración donde afirmaba que solicitaría la eutanasia “cuando lo creyera conveniente”. A pesar de que había perdido ya la razón, ante su mal estado y con el documento en cuestión, fue el facultativo quien “consideró que había llegado el momento”. Le puso un barbitúrico en el café y luego le inyectó una sustancia letal por vía intravenosa. La mujer se resistió, pero su rechazo fue considerado un acto reflejo y el procedimiento siguió adelante. “No conozco a ningún médico que ante un paciente con demencia y una buena calidad de vida vaya a practicar la eutanasia”, sigue Schnabel, responsable también de la comisión que ha desaconsejado ampliar la legislación actual a una eutanasia por cansancio vital.

Se trata de un nuevo concepto, cuyos protagonistas son ancianos sanos a partir de los 75 años, que sienten su vida completa y no desean seguir adelante. A Schnabel, el cansancio vital le parece más “una forma de asegurar la libertad de decidir sobre el final, porque la ley vigente ya puede afrontar casos de sufrimiento extremo derivado de sentirse acabado, sin estar enfermo”.

René Héman, presidente de la Asociación holandesa de Médicos, va más allá. Sostiene que “la generación entre entre 20 y 30 años quiere tener la seguridad de que podrá influir en todas las circunstancias de su vida, desde tener o no hijos, hasta el momento de la muerte; los de 40 y 50 años no desean acabar en un asilo”. “Pero al final, nadie quiere morir antes de tiempo. Una edad avanzada no es una enfermedad. El cansancio vital es un problema social que debemos encarar, pero una ley adicional puede tener efectos nocivos sobre la sociedad; corremos el riesgo de que los mayores se sientan desprotegidos y crean que deben firmar una declaración rechazando la eutanasia”, añade.

La ley favorece el control de la eutanasia, pero no resuelve la complejidad de su práctica. Por eso existe una Clínica para morir (Levenseindekliniek ) que acoge los casos más difíciles. Entre ellos resaltan los pacientes psiquiátricos (un tercio de las solicitudes), y los que tienen demencia, trastornos de la ancianidad y cáncer (otro tercio). En realidad, no es una sede física con camas al uso, sino una red de 40 equipos ambulantes formados por un médico y una enfermera, que en 2016 recibieron 1.796 peticiones (practicaron 498). En el primer semestre de 2017 han registrado ya 1.286 (y ejecutado 373). Como el resto de sus colegas, operan en la red sanitaria pública y dentro de la ley. “Creemos llenar un espacio vacío en Holanda en este campo”, señalan sus portavoces. “Cuando un paciente dice que su vida está completa, tiene a su vez suficientes problemas médicos que encajan en la norma legal”. El servicio nació en 2012 y asegura sentirse apreciado por la Asociación Médica, que lo cita con naturalidad, y también por la población.
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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por McGurk el Lun Sep 04, 2017 11:10 pm

Yo tengo una amiga cuyo padre, con un cáncer de lengua y laringe muy avanzado, tuvo que vérselas y deseárselas para impedir que le aplicaran el enésimo tratamiento de radioterapia, le ingresaran en cuidados paliativos y le dejaran morir en paz. Mi amiga siempre se quejaba de que tratasen a paciente y familia como si fuesen niños de 8 años e intentasen edulcorar la situación.

No soy médico, pero creo que ayudar al buen morir va incluido en el paquete del ayudar al buen vivir. Me parece infame que alguien tenga que acabar sus días solo como José Antonio Arrabal, so pena de que su familia pudiera ser acusada de colaborar en su muerte.
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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Gordi el Mar Sep 05, 2017 1:11 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Yo tengo una amiga cuyo padre, con un cáncer de lengua y laringe muy avanzado, tuvo que vérselas y deseárselas para impedir que le aplicaran el enésimo tratamiento de radioterapia, le ingresaran en cuidados paliativos y le dejaran morir en paz. Mi amiga siempre se quejaba de que tratasen a paciente y familia como si fuesen niños de 8 años e intentasen edulcorar la situación.

No soy médico, pero creo que ayudar al buen morir va incluido en el paquete del ayudar al buen vivir. Me parece infame que alguien tenga que acabar sus días solo como José Antonio Arrabal, so pena de que su familia pudiera ser acusada de colaborar en su muerte.

Partiendo de la base de la libertad individual del paciente para elegir y la libertad de conciencia del médico, es un tema que se acabará regulando, como la ley del aborto. La ley de eutanasia acabará llegando y será muy útil para algunas personas, pero sobre todo será muy conveniente política y económicamente, como os podéis imaginar. Es mucho más fácil y menos costoso para la sociedad (familiares y sistema público de salud) q un paciente pida la eutanasia en vez de cuidados que muchas veces son costosísimos. Os aseguro q hay muchísima más gente (familiares de pacientes) que te presionan para poner medidas extraordinarias a pacientes q no tienen viabilidad, que al revés. Por eso, con todo el respeto a los pacientes que quieren la eutanasia, me parece q el objetivo de su regularización (por parte de los políticos) no es el "bien morir" de estos pacientes, sino el solucionar problemas rápido y barato (perdón por la crudeza). Por supuesto q si beneficia a un solo paciente, bienvenida sea la ley. Supongo q la mayor parte de los médicos estarán a favor, en cuanto a q va a facilitar muchas situaciones. Por urgencia, yo regularía antes las "voluntades anticipadas', como ya han hecho comunidades como el País Vasco: crear un archivo donde se pueda depositar un documento en el q consta tu deseo de no ser reanimado o sometido a medidas extraordinarias en ciertos casos de peligro vital. Con este documento prevalece la voluntad del paciente por delante de la de su familia, en el caso de q no pueda decidir por sí mismo.
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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por corrientes348 el Mar Sep 05, 2017 1:30 am

¿Qué es un Documento de Voluntades Anticipadas (DVA)?


El Documento de Voluntades Anticipadas es un documento escrito dirigido al médico responsable en el que una persona mayor de edad, que no haya sido incapacitada judicialmente para ello, de manera libre y de acuerdo a los requisitos legales, expresa las instrucciones a tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que las circunstancias que concurren no le permitan expresar personalmente su voluntad. En este documento la persona también puede designar un representante o varios, que será el interlocutor válido y necesario con el médico o equipo sanitario, y que le sustituirá en el caso que no pueda expresar su voluntad por sí misma.
El médico responsable, el equipo sanitario y el sistema de atención sanitaria están obligados a tenerlo en cuenta y a aplicarlo de acuerdo a lo establecido en la ley.


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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por ManolitaGafotas el Mar Sep 05, 2017 8:10 am

Yo estoy absolutamente a favor de la eutanasia como opción, y creo que Belgica y Holanda han dado pasos muy positivos con respecto a esto. No se trata de quitar a gente de en medio, sino que aquellas personas que quieran y medicamente sean aptas para ello, puedan elegir morir en paz.

El año pasado nos tocaron 3 casos de cancer en la familia, los tres se veian sin ningun tipo de posibilidades (detectados muy tarde y en organos muy sensibles) y lo unico que hizo el tratamiento fue alargarles la vida (si a eso se le puede llamar vida) 6 meses mas. Hubiesen agradecido no sufrir asi.

El documento de voluntades anticipadas, creo que puede influir en decision muy extrema pero no es totalmente vinculante. Es decir, que si yo tengo un accidente y quedo muy mal, por mucho que quiera los medicos no pueden meterme un chute.

PD Tb estoy a favor de la eugenesia (solo) si se trata de un defecto genetico grave.
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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por jotajota el Mar Sep 05, 2017 6:54 pm

Yo estoy de acuerdo con que se regularice legalmente la eutanasia.
Me parece muy necesario, como también el que todo el mundo tenga su DVA, o testamento vital, o como se le quiera llamar.
Es un último acto de libertad personal y mucho mejor que dejar que otros (médicos, familia) se vean obligados a decidir por ti.

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Re: El debate sobre la eutanasia.

Mensaje por Tasmania el Dom Oct 15, 2017 9:31 pm


El último desahogo de la escritora que viajó a Bélgica para morir

La francesa Anne Bert se convierte en fenómeno editorial con un libro publicado dos días después de someterse a una eutanasia

Álvaro Sánchez
Bruselas 15 OCT 2017 - 15:47 CEST
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La escritora francesa Anne Bert. Familia de Anne Bert AFP

La semana pasada la escritora francesa Anne Bert cruzó la frontera de su país con Bélgica, traspasó el umbral de un hospital y dio el consentimiento final al médico que llevaba meses supervisando su petición de eutanasia. Era el fin de una larga batalla: el intento fallido de la autora por convencer a las autoridades galas de la necesidad de acabar con el sufrimiento de enfermos incurables legalizando la ayuda médica a morir, prohibida en Francia pero permitida desde 2002 en la vecina Bélgica. Dos días después de su muerte en una cama belga llegó a las librerías su legado póstumo, Le tout dernier été —El último verano, solo disponible en francés—. "Me gusta levantarme antes de que amanezca, como si así pudiera adelantar la llegada del día. Esta mañana me he despertado pronto. La noche ha sido corta. Hace dos años que el ELA me roba mis sueños y trocea mis noches vacías, ya nunca tranquilas ni profundas", empieza la narración

Su nueva obra es un recorrido emocional en el que transita por el angustioso momento en que el médico le informa de que padece esclerosis lateral amiotrófica, allá por 2015, y el lector la acompaña por un último verano, el de 2017, en el que ya ha tomado la decisión de poner fin a su vida con ayuda médica. En medio, la frustración ante el progresivo deterioro de su cuerpo, momentos de disfrute con su hija en la playa con el eterno nubarrón de la enfermedad sobrevolando cada instante, y una enorme impotencia e incomprensión frente al sistema sanitario francés, que solo permite la sedación profunda hasta la muerte pero no acepta la eutanasia. "¿Dormir a un enfermo para dejarlo morir de hambre y sed es de verdad más respetuoso con la vida que ponerle fin administrando un producto letal?”, lanzó en una carta abierta a los candidatos presidenciales en uno de sus últimos alegatos antes de rendirse a la evidencia de que moriría en tierra extranjera.

Como la mayoría de escritores, Anne Bert, de 59 años, era poco conocida fuera de las fronteras de su país, y su obra no ha sido traducida. Novelista de "lo íntimo", etiqueta que prefería a la habitual denominación de autora erótica con la que se le denominaba, sus palabras no circularon mucho más allá de las estanterías del hexágono. Tampoco lo hacen de momento, pero con la noticia todavía caliente de su fallecimiento en un hospital belga, a cientos de kilómetros del lugar donde habría deseado morir, su libro ha irrumpido en las listas de más vendidos en Francia con una primera edición de 40.000 ejemplares y una reimpresión de otros 30.000.

Bert no quería escapar fuera para morir. Le horrorizaba la idea de estar en un lugar extraño en un momento de tanta vulnerabilidad emocional. Quería despedirse en su país. "Es escandaloso que en Francia tengamos que ir al extranjero a morir con dignidad, como en la época en que las mujeres tenían que huir para abortar", comparaba. Batalló contra esa obligación de poner kilómetros de por medio para disponer de un médico que cumpliera su voluntad. En su último verano mantuvo una larga e infructuosa conversación con la ministra francesa de Salud, Agnès Buzyn, antaño partidaria de la eutanasia pero en los últimos tiempos alineada con la posición del presidente Macron, que no considera la legalización de la eutanasia como una prioridad.

La última entrada de su blog, diez días antes de su adiós, la dedicó a responder a un médico que la acusaba de hacer turismo de eutanasia. "Le confirmo que sí. Que frente a una enfermedad incurable y a la muerte que se aproxima, he buscado —y encontrado— médicos profundamente humanistas que no me dejan de lado", contestó.

El anestesista belga François Damas es uno de los que entraría en el perfil descrito por Bert. Durante toda su carrera ha ayudado a morir a 150 pacientes, entre ellos ocho franceses, un alemán y otro italiano. El médico explica a EL PAÍS que el número de enfermos llegados de fuera de Bélgica para morir es todavía testimonial. "Podemos calcular que son unos 20 cada año, la mayoría procedentes de Francia". Ello supone solo un 1% de las algo más de 2.000 eutanasias anuales practicadas en Bélgica. La dificultad de viajar a otro país para obtener el visto bueno de dos médicos a la eutanasia es una barrera, aunque como explica Damas, una vez ha habido un primer contacto personal, la comunicación puede mantenerse por teléfono, sms o correo electrónico.

Este sábado, la familia de la escritora ha cumplido con su voluntad de esparcir sus cenizas en el mar. Lo han hecho en el océano Atlántico, cerca del municipio de Saintes donde vivía. Embarcada en el proceso de despedirse del mundo, consciente de su próxima partida, en su libro deja testimonio de la complejidad de las sensaciones que asaltan al que se sabe más fuera que dentro. Más muerto que vivo. "A diferencia de las primeras veces, las últimas no me transmiten más que una sensación dulce y cálida, casi triste. Me gusta abrir mucho los ojos, respirar todo el aire que quepa en mis pulmones, concentrarme en el momento, absorber la belleza del mundo y de las cosas. Sin duda mis últimas veces tienen el aroma de la incredulidad. No tengo más que preguntas sin respuesta".

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